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VIOLENCIA EN NUESTRO MUNDO CIVILIZADO
Pareciera que ya nos estamos acostumbrando a ver cada día esc enas de violencia de cualquier tipo (Física y sicológica). En las escuelas, universidades, las familias, la clase política, el trabajo, o hasta incluso en el deporte. Puede que algunas escenas de violencia hasta nos cause risas, otras, sin embargo, no dejan de ser detestables y dejan profundas huellas en los que son afectados.
En el siglo XX no hubo ni un solo día en algún lugar del mundo, en el que no hubo ruido producto de la Guerra en nuestro planeta. Según los historiadores, no hubo otro siglo más sangriento en la historia del hombre que el siglo pasado.
¿Cómo se puede explicar esto? ¿Acaso el ser humano no ha alcazado el más grande desarrollo de su historia en el siglo XX? ¿No es una contradicción?
¿Por qué el avance de la ciencia, la mejor educación de nuestros días no puede acabar con la violencia del ser humano? Por qué no es posible ver, en nuestras sociedades (aún las avanzadas), armonía y ausencia de hechos violentos o maltratos sicológicos, denostando al prójimo?
La violencia ha sido una característica desde los inicios de la humanidad. La Biblia nos habla del primer asesinato ya en el capítulo 4 del Génesis. Una de las características de le generación de Noé precisamente era la violencia y el atropello de unos contra otros.
Hoy en día vemos que la situación no ha cambiado mucho. Pareciera que la declaración de derechos humanos, el de los niños, el de los pueblos originarios, el de la mujer, etc. No son suficientes para frenar este mal del hombre y sus abusos contra el prójimo.
La realidad es que aunque el hombre ha cambiado por fuera (más conocimiento, más tecnología, más comodidades ) su corazón sigue siendo el mismo. Jesús precisamente se refirió a esto cuando dijo: “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias.” Mateo 15.19
El problema de la violencia tiene raíces profundas que deben ser tratadas en forma profunda. Es un error pensar en que hay que tratar este problema sólo de afuera hacia dentro. La educación, tecnología, avances científicos, relajación, yoga , deportes o incluso sermones. No bastan. Hay que ir más a fondo, hay que tratar el corazón y en esto Dios es especialista. El cambia a las personas de adentro hacia afuera.
“Yo les daré un corazón íntegro, y pondré en ellos un espíritu renovado. Les arrancaré el corazón de piedra que ahora tienen, y pondré en ellos un corazón de carne...” Ezequiel 11:19
Lamentablemente hoy en día hay muchas víctimas de la violencia, algunas se pueden notar, otras no. Personas que han sido lastimadas de una forma u otra y que sufren las consecuencias de este mal. Niños, adultos, ancianos, padres, madres, esposas, esposos. Nadie ve en ellos lo heridos que están. A veces por verguenza, ellos mismos lo callan . Pero el sentimiento de injusticia, la impotencia, la baja autoestima es la misma.
Dios también puede tratar estas heridas y sanarlas si acudimos a él por ayuda. Él es especialista del corazón. Trae paz y descanso al alma (Mateo 11.29). Trae el perdón y las fuerzas para perdonar al que lo necesita (1 Juan 1.9; Isaías 41.10). Transforma nuestro ser de adentro hacia afuera.
¿Necesitas ser sanado de las heridas que te han provocado otros? ¿Sientes que estás at rapado en el rencor y el dolor que sientes y no puedes salir? ¿Anhelas la sanidad de tu ser interior y comenzar a vivir una vida libre de odios, dolor, y no poder perdonar? Dios quiere ayudarte a ser libre de esas cosas, pero debes pedírselo con sinceridad y confiar en Él.
¿Te cuesta controlar tu carácter, tus palabras, sentimientos y pensamientos que te llevan a dañar a los que te rodean? ¿Anhelas cambiar y no puedes? Entonces debes acudir a Aquel que te puede ayudar, áquel que cambia el corazón y decirle que trate el tuyo. Pídele a Dios de corazón que te transforme desde adentro y entrégale tu vida.
Por último, busca una iglesia donde se encuentren personas que han sido transformadas por el poder de Dios y reúnete con ellos. Lee la Biblia y ora a Dios cada día para que le conozcas más así como lo que Él quiere para tu vida. Verás que la transformación viene de adentro!
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