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Reflexion

14 de Mayo 2013

UN CORAZÓN REGENERADO599538_desconfianza

     Escuchaba a un periodista deportivo decir que a él personalmente, le costaba confiar en la gente. Si bien se refería primeramente a los casos de corrupción de dirigentes deportivos, ampliaba su opinión al mundo en general. Se considera a sí mismo como poco creyente (respecto a las personas).

     Es triste pensar que así como este hombre muchos piensan como él, y la verdad es que en nuestro mundo la desconfianza hacia los demás aumenta, en especial hacias quienes gobiernan o dirigen instituciones sean estas deportivas, financieras, culturales, religiosas, etc. Los casos de corrupción que salen a la luz constantemente en diversos ámbitos, no hacen más que apoyar esta actitud de desconfianza.

     En el análisis, algunos señalan que el problema no es la desconfianza, sino falta de honestidad de muchos. Para otros es el excesivo materialismo que se ha apoderado de nuestras sociedades, lo que lleva a algunos a romper valores en aras de poseer más.

     Jesús analizó el problema del ser humano desde una perspectiva distinta: según Él, el problema del hombre es un problema del corazón (Jeremías 17.9; Mateo 15.19). Es de su interior desde donde salen sus problemas.

Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias. Mateo 15:19

     Así, los problemas del hombre no se solucionan con una mejor educación o con un mejor stándar de vida, sino con la transformación de su corazón. Esto no es algo que se logre por sí mismo o a través de una terapia psicológica o espiritual. Esto es algo que solamente Dios da a quién se lo pida verdaderamente (Ezequiel 11.19; 36.26).

Yo les daré un corazón íntegro, y pondré en ellos un espíritu renovado. Les arrancaré el corazón de piedra que ahora tienen, y pondré en ellos un corazón de carne. Ezequiel 11:19

Nuestro corazón es de gran valor. Según la Biblia, Dios no mira lo exterior de las personas, Él mira el corazón. El estado de mi corazón determina mi relación con Dios y por eso es tan importante. A veces pensamos que Dios es como nosotros, que miramos lo externo y nos fascinamos por lo que vemos u oímos, pero nos equivocamos. Puede que Dios esté muy lejos de nuestros cánticos y de nuestras oraciones, no porque Él no se interese en nosotros, sino por que nuestro corazón es el que está lejos de Él (Isaías 29.13).

La Biblia nos manda a guardar nuestro corazón:

 “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.” Proverbios 4.23.

     Una vez que le hemos pedido a Dios que transforme nuestro corazón, es nuestra responsabilidad cuidar de él y no permitir que se corrompa nuevamente. Nos engañamos a nosotros mismos al pensar que nada le puede afectar una vez que somos cristianos.

     “Guardar el corazón” quiere decir cuidarlo, vigilarlo y defenderlo; ponerlo en lugar seguro; protegerlo de algo que pueda dañarlo (Real Academia de la lengua Española). ¿Estamos cuidando de esta manera nuestro corazón?  La verdad es que pocas veces pensamos en esto. Nos dejamos llevar más por lo que sentimos y muchas veces no nos damos cuenta que estamos descuidando nuestro corazón, hasta que es evidente y lo hemos dañado o c12557991-nuevo-amor-3d-concepto--corazon-nuevo-y-brillante-en-un-partidoorrompido.

     Debemos prestar atención al cuidado de nuestro corazón. Esto no será fácil, pues en ocasiones implicará luchar, privarnos de ciertas cosas, invertir tiempo en otras, cambiar costumbres dañinas, etc. puede que incluso necesitemos ayuda de otros.

     Sin embargo nadie puede tomar decisiones respecto a mi corazón. Soy yo el único capaz de cuidar de él y/o dejar que Dios lo transforme.

     ¿Cómo se encuentra tu corazón? ¿Requiere transformación? ¿Cuidados? Te invito a meditar y a tomarte un tiempo para reflexionar en el estado en que se encuentra tu corazón. Luego habla con Dios y preséntale tu corazón, pídele que lo sane, restaure o simplemente que te ayude a saber guardar de él.

“ábrele tu corazón cuando estés ante Él. Dios es nuestro refugio!” Salmos 62.8

René Mansilla

 

Rene

René Mansilla rene@encuentro.de

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"Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón”

Jeremías 29.13